Alejandro Domínguez tampoco es feliz en su regreso a Buenos Aires. El delantero argentino abandonó el Valencia para vestir de nuevo la camiseta de River Plate y buscarse a sí mismo, pero lo que está encontrando no le gusta ni a él ni a nadie. Como prueba de ello basta con observar su comportamiento en uno de los partidos más importantes del año en Argentina, el Superclásico entre Boca Juniors y River Plate.