El Valencia y su plantilla negocian recortes del salario para poder afrontar la crisis generada por el COVID-19, y los demás, mal que les pese a algunos que desean chafar todos los charcos, debemos estar de meros espectadores en esta historia.
Hace apenas tres semanas hablar de Champions para el Valencia era casi una utopía. Los de Mestalla no levantaban cabeza y los Athletic, Villareal… no paraban de golear y sumar puntos. Pues bien, tres jornadas después, la botella se puede ver medio llena y el objetivo de la cuarta plaza no está tan lejos como parece. Doce puntos. Cuatro partidos. Sí, es bastante, pero quedan catorce jornadas de liga y todo puede pasar. El punto cosechado en el Sánchez Pizjuán ante el Sevilla puede ser buena a final de temporada.
El Valencia y su plantilla negocian recortes del salario para poder afrontar la crisis generada por el COVID-19, y los demás, mal que les pese a algunos que desean chafar todos los charcos, debemos estar de meros espectadores en esta historia.
Hace apenas tres semanas hablar de Champions para el Valencia era casi una utopía. Los de Mestalla no levantaban cabeza y los Athletic, Villareal… no paraban de golear y sumar puntos. Pues bien, tres jornadas después, la botella se puede ver medio llena y el objetivo de la cuarta plaza no está tan lejos como parece. Doce puntos. Cuatro partidos. Sí, es bastante, pero quedan catorce jornadas de liga y todo puede pasar. El punto cosechado en el Sánchez Pizjuán ante el Sevilla puede ser buena a final de temporada.