Algunos jugadores, como el caso de Barkero, hablan ya de evitar la “caída”, de no “dormirse”, pero el Levante sigue entero. Psicológicamente no está hundido, aunque sí tocado. Y en la clasificación sigue cuarto. Nada que deba hacerle caer en depresión pese a que es un hecho que tras siete victorias consecutivas cualquier tiempo pasado va a parecer mejor.