El Valencia cultiva su marca más allá de actos gigantescos a nivel internacional, con gestos nobles que recuerdan a valencianistas que han hecho un trabajo encomiable por la expansión de los colores del club. Madrid, capital complicada siempre de colonizar por parte de forasteros, siempre tuvo un oasis blanquinegro al que todos podían acudir: la peña 18 de Març.