El Levante ha pasado de ganar siete partidos seguidos a perder tres del tirón. No es una caída traumática ni hay motivos para sacar las cosas de quicio. Pero es un hecho que ya no brilla como antes. Su imagen es ahora mate.
El Levante ha pasado de ganar siete partidos seguidos a perder tres del tirón. No es una caída traumática ni hay motivos para sacar las cosas de quicio. Pero es un hecho que ya no brilla como antes. Su imagen es ahora mate.
El Levante ha pasado de ganar siete partidos seguidos a perder tres del tirón. No es una caída traumática ni hay motivos para sacar las cosas de quicio. Pero es un hecho que ya no brilla como antes. Su imagen es ahora mate.