Llegaban borrachos a entrenar. Con esa frase tan contundente ha relatado para EFE el presidente del Orihuela, Antonio Felices, alguno de los capítulos más sonados de los futbolistas que incorporó en verano tras decretarse el ascenso administrativo después de que la RFEF descendiera al equipo por no presentar un aval de 200.000 necesario para participar en la categoría de bronce.