El Valencia CF, con Manolo Llorente primero, y con Amadeo Salvo después, se encuentra desde hace 4 años en una situación que, en cualquier empresa, o bien habría pasado por el cierre, o bien por la venta a un inversor, con un aval público de la Generalitat por un préstamo a la Fundación que era, y es, una vergüenza, y sin nadie que de verdad traiga un “elefante blanco”, al estilo Bautista Soler (no confundir con Juan, el hijo), que ponga orden, y dinero.