A la hora del Valencia - Oviedo, a la que debía jugarse, yo estaba sacando agua de mi casa, mirando al cielo muerto de miedo, y desde luego, pensando en cualquier cosa menos en fútbol. Y como muchos miles de los que vivimos en los poblados del sur, a los que esta vez nos ha tocado de pleno el temporal, aunque con mucha menos fuerza, gracias a Dios, que la que tuvimos que padece en esta tierra hace ahora casi un año, y que no se olvida.