Cómo ser positivos ante el confinamiento por el coronavirus

El prestigioso sicólogo deportivo Jose Carrscosa y su gabinete, Saber Competir, nos dan las claves para llevarlo de la mejor forma posible

Ser positivo

Cómo podemos combatir el confamiento al que estamos siendo sometidos por el madltito coronavirus. Cómo resistis los datos escalofriantes de cada día, los infectados, los graves, los muertos... cómo enfocar 24 horas, siete días a la semana, en las 4 paredes de nuestra casa, solos o con nuestros seres más queridos. Sin contacto con el exterior. Si alguien puede ayudar ese es Jose Carrascosa, sin duda uno de los mejores sicólogos deportivos de este país y director de Saber Competir, con una experiencia que abarca ya varias décadas y que estado sometida a una mil situaciones extremas. Los textos que nos están ofreciendo en su web, sabercompetir.com, son asbsolutamente esenciales para poder afrontar los momentos que vivimos. La amistad que nos une hace muchos años no me hace ser imparcial, pero la labor que vienen desempeñando con tanta gente durante tanto les avala. Os dejamos uno de los textos que nos están ofreciendo, y por supuesto, os invitamos a que le dediquéis algunos de los muchos momentos que ahora tenemos para poder pasar "esto" de la mejor manera posible.

A medida que pasan los días la realidad marcada por la crisis del coronavirus Covid-19 va dibujando un panorama bastante difícil, muy duro para algunas personas y colectivos sociales. Me molesta eso de hacer frente a la situación con “positividad” y la obligación de “ser positivo”, pues no supone ningún consejo práctico o ayuda concreta. ¿En qué consiste?, ¿cómo se hace?

¿Se puede hablar de ser positivo con la que está cayendo?, ¿puede ser positiva una persona enferma?, ¿se puede ser positivo habiendo víctimas?, ¿qué es ser positivo?, ¿en qué consiste ser positivo? Debemos explicarlo porque se puede interpretar de forma equivocada, como “mirar el lado positivo”. ¿Qué lado positivo tiene la crisis sanitaria y la posterior crisis económica? Si a las personas que están sufriendo de verdad se les dice que han de ser positivas o afrontarlo con positividad, sin más, me parece que se les está faltando el respeto porque posiblemente no entiendan nada en medio de su dolor. En mi opinión, quien lo predica o alardea de ello es el profesional que no tiene argumentos para explicarlo o esa persona que pretende aparentar, mostrarse “fortachona” y que parece que está por encima del bien y del mal, hasta que le toque de cerca.

¿Qué NO ES ser positivo?

Ser positivo es una expresión desgastada por su uso coloquial, que ha perdido su auténtico sentido. Toca ser positivo, si no eres un abanderado y presumes de ser positivo, te conviertes en sospechoso de ser negativo, y que te consideren una persona “tóxica”. ¡Es un horror! Ser positivo se ha convertido en un estereotipo completamente alejado de su auténtico sentido.

Conviene comenzar por aclarar lo que NO ES “ser positivo”, hay que limpiar para rescatar la autenticidad de qué es el pensamiento positivo.

Ser positivo NO ES:

- Crearse un mundo irreal, «el mundo de Yupi», tratar de vivir en él sin querer ver la realidad clara y meridiana, poniéndose una venda ante todo aquello que a uno le pueda perturbar.

- Ver el lado positivo. La realidad es como es. No tiene dos lados, uno positivo y otro negativo. «Mira por aquí, pero no mires por ahí«. ¿Qué lado positivo tiene contagiarse, enfermar, morirse, que se muera tu padre o tu madre sola en un hospital sin poderse despedir, no saber qué va a suceder con el empleo, no poder seguir pagando los gastos corrientes? Es cierto que se puede afrontar la situación desde actitud positiva, como voy a explicar, pero de ninguna manera tiene un lado positivo. Es un drama.

- Estar por encima del bien y del mal. Algunos quieren mostrar que pasan de todo o que no les compete, no se comprometen con la situación ni ante nada. Parece que están vacunados contra el sufrimiento o huyen de él permanentemente.

- Todo va bien. Conoceréis a personas que se proyectan ante los demás siempre bien, contentos, alegres, rebosantes de felicidad. Les preguntas ¿qué tal?, ¿cómo estás?, siempre responden «muy bien«, «¿de qué te apuras?«. Siempre aparentan estar bien. A estos no les creáis, es pura fachada, es una pose. Pretenden mostrarse fuertes, nuestra sociedad nos empuja a ello. ¿Qué se esconde detrás de ese postureo? ¿Inseguridad, escasa empatía, poca emotividad?

- Afirmaciones rotundas, en forma de máximas. Parecen afirmaciones más cerca del marketing que de la verdad, de quedar bien, de repetir el discurso políticamente correcto. Estas afirmaciones son obviedades que no convencen ni al que las dice. “Esto pasará, en nada volvemos a la normalidad…” Esta afirmación es una obviedad, retórica, hueca de contenido, que no resuelve nada en el día a día.

- Autoengaños. Disfrazar o distorsionar la realidad para no hacerle frente. Por ejemplo, “yo no me voy a contagiar, a mí no me va a suceder”. Son autoafirmaciones que a uno le dejan tranquilo de momento, pero le dejan también sin soluciones, no le preparan para gestionar el problema. También, en este grupo metería las teorías conspiratorias relacionadas con poderes fácticos y ocultos, explicaciones supersticiosas.

- Querer vivir en la eterna felicidad. Esta sociedad nos vende continuamente la aspiración o necesidad de ser feliz. No es posible serlo siempre, afortunadamente. Es una expectativa equivocada, imposible de darse. Es un pensamiento irracional porque no es posible. Parece que hay que ser positivo para no meterse en problemas o ir con problemas a los demás. Lo peor es que las personas que se apuntan a esta expectativa recriminan a los demás no hacerlo.

¿Qué es el PENSAMIENTO POSITIVO? ¿en qué consiste pensar de forma positiva?

Nuestro cerebro procesa información, percibe las diferentes situaciones que vivimos y las percibe desde su punto de vista, las interpreta o juzga desde la experiencia, cultura, valores… de cada uno. De hecho, se puede afirmar que las cosas no son como son, sino como cada uno las percibe.

Existe un criterio a la hora de percibir las situaciones, estar más cerca o más lejos de los hechos tal cual se presentan, de la realidad clara y meridiana. Cuando se da rienda suelta a la carga emocional, nos alejamos de lo sucedido, distorsionamos la realidad, la hacemos más difícil, de forma que acabamos generando una “niebla” que nos impide ver lo sucedido. Si somos más objetivos, veremos lo sucedido, lo que ha ocurrido. Muchas veces vemos lo que nos ha parecido, guiado por nuestras emociones, pero no vemos lo que realmente ha sucedido.

El pensamiento es un habla interiorizada, un diálogo interno, autodiálogos. Cuando el diálogo interno refleja la situación tal cual se presenta, busca soluciones, trabaja en las soluciones, anima, da confianza, arma de paciencia, valora los pequeños avances… es un pensamiento positivo. Cuando el diálogo interno da rienda suelta a la carga emocional, distorsiona la realidad haciéndola más grave, genera angustia, temor, desanima… es un pensamiento negativo; también cuando la carga emocional distorsiona los hechos minimizándolos, resta importancia, lleva a conductas irresponsables… es un pensamiento negativo. Así pensamos, así sentimos y así actuamos.

Un ejemplo de autodiálogo positivo, ajustado a hechos y centrado en soluciones es “vamos a estar en casa durante unas semanas, no sabemos cuánto tiempo exactamente, se puede alargar”. En cambio, un autodiálogo negativo, percepción distorsionada por la carga emocional y no centrada en soluciones es “esta situación no la soporto, me subo por las pareces, me parece exagerado”.

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