Nochebuena de fútbol, la Navidad con un balón, la vida

Un día, una noche, especial, tanto para los que lo odian como para los que lo adoran, y para los que además amamos el fútbol, tiempo de pedir o dar gracias

deportevalenciano

Lo que puede ir de una Nochebuena a otra es un mundo, a veces media vida, y es que en un año pueden pasar, y pasan, muchas cosas, que hacen que veas la vida de un modo, y 365 días después, de otro, que gente con la que vivías cada minuto sean ahora lejanos, y los que no estaban cerca hace tiempo, el pan nuestro de cada día. Es la vida, es la Navidad, es el fútbol. Es además contar las cosas que pasan.

Hace un año, era un orgulloso presidente de un gran club fútbol, que se disponía a vivir el año más brutal de su historia. En Huracán luchamos por estar arriba, lo conseguimos, nos pegamos con media humanidad siendo más pequeños que nadie, pero al final, el maldito y bendito balón, decidió que no, que esta vez tampoco, y nos dejó hundidos en El Alcoraz de Huesca, donde todos revivimos Jaén un par de años antes. En Nochebuena soñábamos con llegar, pero el 28 de junio queríamos despertar, que fuera una pesadilla. Es la vida, lo que pides en Navidad, el fútbol.


Pocos meses después, aquel sueño se torció, se decidieron tomar otros caminos, otros rumbos. El silencio ante la incomprensión quizá no fue la mejor explicación, pero fue nuestra política. Llegamos sin hacer ruido, intentamos marcharnos del mismo modo, pensando que el club seguía vivo, latiendo. En Nochebuena imaginábamos un fútbol mejor, en octubre vivíamos momentos dolorosos. Es la vida, es la Navidad, es el fútbol, y a los 3 les pido que dentro de un año, cuando vuelva a ser esta noche mágica, pueda dar gracias porque veo seguir vivo a algo que ayudé a nacer y a crecer. Nadie nos dio nunca las gracias, nunca las pedimos. Pero el fuero interno vale más que mil palabras.

Hace un año, en la Nochebuena pasada, veía el periodismo como algo lejano, como un viejo recuerdo de algo maravilloso que me acompañó muchos años de mi vida. Y cosas de la vida, de la Navidad, del fútbol, ahora vuelvo a ejercerlo con la misma pasión y la misma ilusión que aquel chaval de 20 años que se levantaba de madrugada para poder leer teletipos. Mi vida, otra vez, volvía a dar un giro de 180 grados, pero siempre con el balón cerquita, siempre con el fútbol presente. No puedo, no quiero, y no debo, apartarlo de mi vida.

Sueños, amigos que por el camino se suman a tu vida, a tu familia, siempre con el balón, que hacen que de nuevo, un año más, no pida nada, sino que vuelva a dar las gracias, porque sigo teniendo una vida plena, intensa, rodeada de buena gente (que los que hay ahora son buenos de verdad, son los que quedaron después de todo). Gracias a la vida, gracias a la Navidad, y gracias al fútbol.

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