A Peter Lim hay que pedirle que “haga un Abramovich”

La tragedia de Champions League, que jamás se debió dar viendo el nivel de los rivales, se convirtió en martirio, pero ya es historia

deportevalenciano

Peter Lim ha vivido unas semana horribles, como todo el mundo que ama al Valencia, con los partidos de Liga en caída libre, la Champions League haciendo el ridículo en un grupo con equipos NO mejores que tu, la salida de Nuno, las dudas deportivas, la llegada de Gary Neville, su supuesto arrepentimiento de comprar el club, todo culminado con la derrota ante el Lyon.

Ni una venda en una herida que es dura, absurdamente dura porque el grupo no era para pasearse, sino para pasar. Los rusos por delante, vale, pero tu eres mejor que franceses y belgas, aunque si no lo demuestras, no vale de nada. Lo de Mestalla contra el Lyon fue la muestra de un ejercicio de impotencia que podía darse llegados a este punto, pero al que nunca se debió llegar.

Nuno, el verano, los fichajes, la confianza, la desidia, todo, un todo, porque esto no responde a una causa concreta. Pero esas semanas de “no se qué, que qué se yo” que se dieron, han costado mucho, muchísimo, tanto como echar por tierra el trabajo de 38 jornadas, la Liga pasada, con 3 derrotas seguidas, alguna de ellas sin demasiada explicación.

Y en una noche que debe ser de amargura, de cabreo, de congoja, de acordarse de la madre de alguien, y hasta decirlo, hay que pensar en que no queda otra que ser más todavía de Peter Lim, ser más limista. ¿La razón? Tiene que calentarse, tiene que sentir el hierro, lo que todo el valencianismo siente ahora mismo, pegar un golpe en la mesa, hablar con su amigo Jorge Mendes, y “hacer un Abramovich”: hasta que no gane la Champions League no voy a parar. Si, he dicho que hable con Mendes, con el mismo que hablaba el ruso del Chelsea.

Peter Lim, que ahora debe acometer la Junta General de Accionista, con la capitalización del club, debe calentarse, no debe dormir esta noche, debe dar vueltas en la cama, debe quedarse en vela pensando “me han echado de la Champions, y a mi, y al Valencia, nadie le echa de la Champions”. Debe estar bien jodido (perdón por la expresión, pero es la gráfica que toca) cuando se levante, enchufar su móvil, y gastar 3 baterías antes de la hora del almuerzo.

La Champions es extrema, te da y te quita todo, sin contemplaciones, sin miramientos. Durante un rato fue macabra, con el Zenit empatando y el 0-2 en el marcador de Mestalla, pero ya está, se acabó. Ahora sólo toca que el dueño se caliente, que Gary Neville le coja el pulsa a esto, que los jugadores KO se recuperen, que el ambiente del día del Barça no se vaya con Lyon a otro lugar, y con todo eso junto, estamos a 9 de diciembre, queda mucha tela que cortar esta temporada. Y hay que volver a la Champions en unos meses.

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