La cagada no está consumada, es decir, aún no hay cagada

El Valencia se la jugará en la última jornada sin depender de sí mismo, y con el Zenit de juez y quizá de verdugo circunstancial en Bélgica

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Cuando se produjo el sorteo del grupo de Champions, muchos tiraron las campanas al vuelo, y otros, más viejos, que conocemos un poco, sólo un poco, esta competición, echábamos de menos equipos mucho más duros, más fuertes… más, en definitiva, de Champions League.

Que el Valencia se haya metido en este lío, que es muy serio, y que tiene mucha pinta de terminar muy mal, da igual de quien sea culpa. Aunque parece obvio que Nuno, mucho por cambiar la inercia de todo, no ha hecho. Echarlo ahora debería ser obvio, porque la dinámica urge cambiarla, pero el problema es que el daño está hecho, y es irreversible. O casi.

La cagada, porque se llama así, aún no está consumada porque opciones reales hay. Un empare ruso en Bélgica y una victoria en casa contra el OL, que suma la friolera de 1 punto sobre 15, harían posible el pase. Pero el problema viene en que hoy, ahora mismo, no es que nadie piense en el Zenit puntuando, es que muchos no ven al Valencia ganando, y eso es más grave.

Esto no va de matemáticas, que están más que claras, esto va de otras cosas mucho más intangibles. Ahora ponerse con sesudos análisis de quién, porqué, cuándo, cómo… ¿Se quiere un culpable? Que se busque, se encuentre y se le sentencie. Pero eso no arregla que el día 9 este club se juega muchas cosas, entre otras, seguir conservando la autoestima que tanto le costó recuperar, y que no puede perder de esta forma en Europa.

Lo que hay en juego es mucho más que fútbol, muchísimo más. El estado de ebullición del valencianismo que se volvió a vivir en aquella semifinal de UEFA contra el Sevilla, que prosiguió durante todo el curso pasado, y que volvió a tocar un punto culminante con el pase en Mónaco, no puede caer ahora. No debe. No se puede consumar la cagada. Porque esto, damas y caballeros, es una soberana cagada.

Vienen días intensos, y sobre todo, de resolución y ejecución de soluciones rápidas, contundentes y sobre todo, tomadas desde el más absoluto convencimiento. Vienen dos partidos de Liga antes del Olimpique, Sevilla en el Pizjuán, y el Barça, Barakaldo de Copa en medio, que no permiten más experimentos, ni especialmente, más meteduras de pata. No hay margen, ni más ni menos.

Si, esto es una crisis como Dios manda, y ante esto, cabeza fría y mano firme, porque es la única receta para tomar impulso y salir. El entorno con la confianza ciega en su jefe, en Peter Lim, y los medios, a ser posible, echando una mano, porque no olvidemos una cosa: si el Valencia va a la Europa League, podremos dar muchos palos a todo lo que se mueva, pero tendremos que hablar de una competición que no le interesa ni al que la inventó, y eso no le gusta a nadie.

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