Nuno, entre Parreira y Emery

Seis meses le han bastado para convencer a Lim de que merece más tiempo y confianza. Tiene hasta el 2018 para llevar al Valencia hasta la 'tierra prometida'.

El entrenador del Valencia ha convencido con el trabajo realizado en los últimos seis meses / Foto: Lázaro de la Peña (VCF)

Quedándose con la estadística pura y dura desde que comenzó la temporada, hasta la infame noche de ayer en Cornellà-El Prat que dejó al Valencia CF fuera de la Copa del Rey, los números de Nuno Espírito Santo le avalan para continuar al frente del ambicioso y multimillonario proyecto de Peter Lim. Sin hacer caso, por el momento, al hecho de su renovación hasta el año 2018, el portugués tenía al equipo a un punto de la Champions, a siete puntos del liderato -aunque con un partido más- y vivo en las dos competiciones que disputaba el club. Con importantes victorias contra Real Madrid y Atlético de Madrid en su todavía corto currículum en la capital del Turia, habiendo sido ya dos veces mejor entrenador del mes en la Liga pero todavía sin la fuerza suficiente como para alejar debates como el que surgió el pasado lunes, cuando se anunció oficialmente una renovación que ineludiblemente retrotrae al aficionado hacia dos nombres como los Carlos Alberto Parreira y Unai Emery.

Suena raro, pero el destino es curioso y muchas veces 'juguetón' cuando se trata de analizar movimientos en este cambiante mundo del fútbol. Porque primero de todo es necesario preguntarse porqué el Valencia decide renovar a Nuno un día antes de jugarse la vida en la Copa del Rey, cuando su figura en el vestuario es completamente respetada y nadie duda, más allá de los años que tuviera de contrato, que posee toda la confianza del que manda y que se llama Peter Lim. ¿Había tanto miedo de perder en Cornellà, como así sucedió finalmente, y luego quedarse en una situación muy delicada como para anunciar que renuevas a tu entrenador tres años más? ¿Tanta prisa había por atar a un técnico que siempre dice que quiere continuar en Valencia, que está muy agradecido, y que no habría ningún problema para renovar? ¿Era un mensaje a la plantilla y a aquellos que dudan de la capacidad de Nuno para llevar al club a las cotas más altas? ¿Porqué no hubo acto y declaraciones con directivos para darle la relevancia que merecía tal acontecimiento?

Son preguntas que cruzaron por la mente de todo aquel que el pasado lunes almorzó con la noticia de su ampliación contractual. Pero no fue su última buena nueva antes de afrontar la vuelta de octavos de final de la Copa del Rey en Barcelona, porque además del 'cariño' del club también la Liga le mostró su respeto y le nombró, por segunda vez en la presente temporada, mejor entrenador del mes. Mejor técnico de diciembre, curiosamente un mes en el que el Valencia recibe críticas desde todos los frentes por su empate en Granada, su nada brillante victoria en la ida de dieciseisavos de Copa en Vallecas y el triunfo posterior por 3-0 en Liga contra el mismo rival. Fue el triunfo en Eibar para cerrar el 2014 y el consiguiente salto a la cuarta plaza el que dejó un regusto dulce al valencianismo, y a la Liga, camino de las vacaciones, haciéndole merecedor de tal galardón.

Pero las buenas noticias contrastaron con el final del partido de anoche. 2-0 para el Espanyol y primer gran revés de Nuno al frente del banquillo del Valencia. Eliminado en octavos de una Copa del Rey marcada para que el equipo llegase a una final, en la que no estará después de dejar una mala imagen. La peor publicidad para acompañar a su flamante, sorprendente y nada habitual ampliación por tres años a mitad de curso, la gasolina para los que le exigen mucho más a un hombre que, para bien o para mal, tiene su renovación 'ligada' a dos nombres como los de Carlos Alberto Parreira y Unai Emery.

Hace 20 años ya desde que se marchó el técnico brasileño que hizo campeón del Mundo a Brasil en el Mundial de Estados Unidos de 1994. Ese mismo verano le fichó Paco Roig, en aquellos tiempos una suerte de Peter Lim, entiéndase la comparación, que también había llegado para salvar al Valencia CF y el hombre que como ahora ocurre con el singapurense tenía la última palabra en todo lo que ocurría en el club. En un movimiento sorprendente por cuanto el desarrollo en la Liga no era el esperado, Parreira renueva después de eliminar al Real Madrid en octavos de Copa justo en esta misma semana de enero en la que se ha anunciado lo de Nuno, teniendo el punto y final a su breve etapa tras un empate en semifinales de Copa cuando el Albacete provoca los pitos y el enfado de toda la afición tras un 1-1 en el partido de ida.

Agotada la paciencia de Roig, Parreira fue despedido cuando había sido renovado con el club sumido en la euforia de una victoria copera contra el Real Madrid. Similitudes con un Nuno que ha vivido su gran momento en el banquillo frente a los madridistas, anotándose su primer gran triunfo como estratega y desatando los elogios del mundo del fútbol. Ese que ahora, con justicia, le critica tras el desastre en octavos de Copa. Aviso para navegantes: a diferencia del carácter volátil de Roig hace 20 años, un mal resultado en esta competición no va a dar con los huesos de Nuno en el paro. Su proyecto, de momento, está construido para soportar estos primeros reveses y sólo una racha nefasta en la Liga y quedar fuera de Europa haría que el dueño estudiara medidas a tomar. Siendo realistas, es harto improbable que un Valencia centrado en una sola competición y con toda la calidad que atesora no obtenga el cuarto puesto como mínimo. Ese es el plan marcado para este primer curso y de momento el portugués está en el camino adecuado.

Pero cuidado, que Unai Emery también lo estaba durante su primera temporada y no recibió el crédito y la confianza que ahora le han dado a Nuno. El vasco coincidió con Manuel Llorente de presidente, poco dado éste a firmar grandes contratos y mucho menos a atarse durante muchos años con un entrenador, temiendo luego una importante indemnización en caso de querer despedirle. Sus números eran los siguientes habiendo disputado también 18 jornadas de Liga: 34 puntos, uno menos que Nuno, y vivo en la Copa del Rey y en la Copa de la UEFA. Nadie, ni dentro ni fuera del club se planteaba una renovación por 3 años, premio que sí ha recibido el actual entrenador de una entidad que por otra parte acata las decisiones, gusten más o menos, de un dueño que pone la 'pasta'.

Claro está que después de lo de Cornellà el crédito de Nuno, a ojos de los que mandan y de los que no, se ha reducido. Su ventaja con respecto a Parreira, con el que comparte similitudes en lo referente a los tiempos de su renovación, y a Emery es que mayoritariamente la afición está de su lado. La paz social que vive el entorno del Valencia no existía con Emery, que hasta la llegada de Nuno era el técnico que mejores resultados había cosechado y que todavía habían hecho mejores los fiascos posteriores de Pellegrino y Djukic, exceptuando el corto período de un Ernesto Valverde que cogió el equipo a mitad de temporada, ni con un Parreira que además de no agradar con su juego le tocó formar parte del enrarecido ambiente de mitad de los 90 en la capital del Turia. Aunque todo esto no tendría importancia de no ser porque el destino ha querido juntar en dos días renovación y eliminación de Copa, ese torneo que hace 20 años acabó con la carrera en el banquillo 'ché' de todo un campeón del Mundo...

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