Parejo, muy 'tocado' anímicamente por su primera lesión muscular grave

El jueves fue uno de los peores días en la vida de Dani Parejo: el jugador conoció el alcance de su lesión, el primer percance muscular grave en su carrera.

Dani Parejo, en un entrenamiento / Lázaro de la Peña (VCF)

El jugador no podía imaginar que las molestias con las que acabó la jornada del miércoles la exigente sesión de entrenamiento matinal se convertirían en su peor pesadilla. El golpe llegó de buena mañana y dejó helado al futbolista: su rotura fibrilar le dejará sin jugar más de un mes.

Parejo se notaba molesto en los isquios en la tarde del miércoles, y ya puso en conocimiento de los servicios médicos sus problemas. Por eso, se fijaron las pruebas médicas a primera hora del jueves. En el club, la preocupación se acrecentó conforme pasaban las horas. El miércoles por la noche ya había constancia de que la lesión del madrileño podía ser más grave de lo inicialmente previsto.

Pese a la inflamación y la hemorragia presente en la zona, la resonancia magnética fue clara: la rotura de fibras es ligeramente inferior a los cuatro centímetros, en una zona particularmente delicada de la musculatura isquiotibial. Parejo no se tomó nada bien la noticia. A la impotencia se le sumaron la incertidumbre por cómo será el proceso de recuperación, y el enfado por las que son, a su juicio, las causas de la lesión.

Parejo es un cliente 'especial' para todos los servicios médicos con los que ha trabajado en los últimos años. Se trata de un futbolista atípico en muchas facetas, no particularmente explosivo en sus acciones pero con capacidad de aguantar físicamente todos los partidos. Sus características, y una cierta dosis de fortuna, le habían evitado cualquier tipo de lesión muscular grave a lo largo de sus temporadas en el Madrid Castilla, en Inglaterra, en el Getafe y en el Valencia. Nunca había tenido nada más allá de sobrecargas o microrroturas. Una semana o dos, a lo sumo, para volver.

Por eso, el jugador recibió un duro golpe anímico cuando le comunicaron el alcance de su lesión. La posibilidad de perderse mes y medio de competición, la dificultad de la zona afectada, el cuidado y la precaución con la que tendrá que sobrellevar el proceso de recuperación para evitar recaídas... Se le vino el mundo encima. Ni siquiera sirvieron las muestras de ánimo recibidas a lo largo de toda la jornada, que agradeció con un escueto tuit.

Como es lógico, el jugador trató de buscar una explicación. Sus propios compañeros alucinaban con el alcance de la lesión y también apuntaron en la misma dirección. La exigencia del entrenamiento del miércoles, con una hora de gimnasio unida a otra hora y media de sesión en campo, dejó a la plantilla 'fundida'. Nuno los vio tan cansados que, de hecho, suspendió el entrenamiento previsto para esa misma tarde. El de Coslada cree que 'apretaron' demasiado. No es el único jugador que lo piensa.

Sin embargo, los resultados hasta esta semana estaban siendo óptimos: el Valencia había esquivado las lesiones durante cuatro meses, más allá de ausencias puntuales -Rodrigo, André Gomes...- que nunca superaban un partido de duración. De ahí que, dentro del club, se considere magnífico el trabajo de prevención de Antonio Dias y los servicios médicos, aunque esta vez la mala fortuna se haya cebado con Parejo. Ahora, el problema es para el jugador, que tendrá que 'aprender' a superar lesiones de gravedad... y para Nuno, que se queda sin uno de sus baluartes durante más de un mes.

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