La Copa del Rey, la competición fetiche de Caparrós

El técnico granota es un apasionado del torneo del KO

Caparrós / Lainformacion.com

Caparrós es uno de los entrenadores a los uqe más les gusta la Copa del Rey. Tildarla de fetiche no es una locura teniendo encuenta los buenos encuentros que ha realizado el entrenado andaluz en el torneo del KO. Quizás el punto cenital de la participación de Joaquín Caparrós como técnico en el formato de la Copa del Rey sea la Gran Final del ejercicio 2008-2009.

El Estadio de Mestalla se convirtió en el escenario del duelo máximo y supremo que reunió al Athletic Club y al Barcelona. No era un partido más dentro de la secuencia desarrollada. Era el enfrentamiento definitivo. El encuentro aparecía etiquetado como la madre de todas las batallas. Noventa minutos para alcanzar la gloria que justifica la consecución de títulos. Era el retorno en la cita decisiva de dos auténticos clásicos, dominadores sempiternos de la competición del K.O.

Los dos se habían visto las caras en situaciones análogas en infinidad de ocasiones. Eran dos viejos conocidos que retaban sus fuerzas una vez más. La suma conjunta de coronas de laurel, que reposaban ceñidas sobre sus cabezas, se perdía en la inmensidad. El Athletic Club desenterró los recuerdos, recuperó la memoria y la autoestima como finalista de un trofeo que no desconocía después de peregrinar por un profundo páramo. El actual técnico del Levante ocupaba el banquillo del club vasco.

El resto de los parámetros que conforman el relato es sumamente conocido. Parecía una auténtica heroicidad derribar a la escuadra que preparaba Guardiola. Y por momentos parecía que la sorpresa, un componente abonado a este marco, podía materializarse tras la diana de Toquero. Los sueños de los aficionados rojiblancos trasladados hasta Valencia tomaban forma. El delantero sembró las raíces de una revolución inconclusa.

Sin embargo, todo se desvaneció. El Barça se rehízo y acabó aplastando al Athletic en un encuentro que permanece inmutable en el recuerdo de Caparrós. Aquella abrupta derrota no invalidó un recorrido inmaculado. El Viejo feudo de San Mamés recuperó la magia y la efervescencia las noches repletas de brillantina en la eliminatoria de semifinales.

El Sevilla claudicó en el santuario bilbaíno (3-0) después de vencer como local en tierras sevillanas (2-1). Los leones volvían a sentir las emociones inherentes a una Final. Con anterioridad, y por el escarpado camino, fueron desplomándose el Sporting de Gijón, Osasuna de Pamplona y Recreativo de Huelva.

Pero la entente del actual preparador azulgrana y la Copa es mucho más profunda, si se sigue el rastro de sus diversos movimientos en el banquillo del Deportivo o en su etapa anterior en las filas del Sevilla. Desde esa perspectiva, podría advertirse su condición de clásico de los tiempos más recientes de la competición copera en virtud del recorrido emprendido y la constante superación de escollos para alcanzar las eliminatorias con más enjundia.

De hecho, como conductor del Deportivo de La Coruña y en la penúltima campaña al frente de los designios de la entidad del Sánchez Pizjuán rozó la épica que significa abrazar la confrontación definitiva. En el curso de las temporadas 2003-2004, 2005-2006 y 2006-2007 Caparrós alcanzó el estadio de las semifinales. El Real Madrid se convirtió en un escollo insalvable para el Sevilla. Y el Espanyol y el propio Sevilla alejaron al Deportivo de La Coruña del partido más sobresaliente.

Como curiosidad, tanto la entidad catalana como el equipo andaluz levantaron el trofeo en señal de triunfo. El sábado comienza un nuevo desafío en Huelva, en un espacio conocido para Caparrós en su faceta de entrenador.  

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