La venganza de Pellegrino

Pellegrino vuelve a Barcelona, el lugar donde nunca pudo triunfar

Mauricio Pellegrino

La carrera de Mauricio Pellegrino está llena de contrastes,su llegada al Valencia representa un nuevo reto para un profesional acostumbrado a levantarse en tropiezos y dificultades; el “flaco” vuelve este fin de semana a Barcelona, el lugar donde Europa conoció al Pellegrino futbolista, al espigado central que no convencía a nadie y que tuvo que buscar la gloria muy lejos del Camp Nou; la constancia ha ido siempre de la mano del destino de Mauricio, que sin alzar la voz, sin mostrarse altivo, ni demostrar nerviosismo en los momentos de tensión, ha conseguido alcanzar la mayoría de sus objetivos en la vida. Mauricio Pellegrino, la paciencia y el trabajo como arma.

Pellegrino siempre fue un hombre de gran peso en los vestuarios por los que pasó. Su carácter no era especialmente brusco en el terreno de juego, donde su estilizada figura y un físico muy poco poderoso, hacían de él, un futbolista de aspecto manso, dócil y fácilmente superable en el uno contra uno. Pronto, aquella percepción errónea del estilo del “flaco”, quedaría para el olvido en el fútbol de toda Sudamérica. En el vestuario de Vélez y en las inferiores de la albiceleste, ya se había convertido en una de las cabezas pensantes del equipo, el cerebro que toda plantilla necesita.

En la Copa del mundo Juvenil de 1991, Mauricio Pellegrino acude en representación de Argentina. Será una experiencia amarga para el combinado albiceleste, que viaja al campeonato con la esperanza de repetir el enorme éxito que consiguiera Diego Armando Maradona en el mundial juvenil de Japón 1979. Todo el seleccionado argentino es consciente de que una buena actuación allí, podría abrir las puertas del equipo absoluto en cualquier momento, ya que tras Italia 90, el combinado A estaba empezando a vivir una revolución en el seno del equipo.

Pellegrino acude junto a Mauricio Pochettino, Marcelo Delgado, Hugo Morales o Juan Eduardo Esnaider. Argentina no da la talla en el campeonato, es eliminado en primera fase y lo que es peor...su partido frente a la anfitriona portugal se convierte en una batalla campal en la que París, Esnaider y Pellegrino serán expulsados por juego brusco. Es un parón en la ascensión del “flaco”, que tendrá en la selección uno de los puntos negros de su carrera. Como jugador, solo pudo disputar una descafeinada Copa América de 1997, aunque como decimos, la vida es larga, y para Mauricio no existen imposibles.

Lideró la defensa de Vélez junto a Roberto Trotta en la Libertadores de 1994, juntos, debían ser los grandes escuderos de las locuras de Chilavert, la cabeza de Pellegrino ya dio muestras en aquellos años del bálsamo que suponía para un equipo que labró sus títulos con líneas muy fuertes de centro del campo para atrás.

Mauricio Pellegrino en Vélez

Pellegrino aterriza en el Fútbol Club Barcelona en 1998. Nunca fue un futbolista al que la grada del Camp Nou agradeciera sus actuaciones. El equipo dirigido por Louis Van Gaal, intentó heredar el juego abierto de la era holandesa de Cruyff, pero obviamente, con peores resultados, sobre todo en competiciones internacionales. Con esa forma de jugar, los errores de Mauricio Pellegrino eran mucho más visibles, y varias actuaciones discretas ayudaron a que el paso del “flaco” por la ciudad condal se convirtiera en un auténtico fracaso, aunque llegó a proclamarse campeón de liga. Pellegrino volvía a su país, con la esperanza de volver alguna vez a la liga en la que no pudo dar la mejor de las caras.

Una mala actuación defensiva del Valencia en Barcelona en la Supercopa de España, partido en el que encajó tres goles, abrió de nuevo las puertas de España a Pellegrino en el verano de 1999. Su compatriota Héctor Cúper necesitaba apuntalar su defensa, y a última hora, con los mejores elementos del mercado ya situados, Pellegrino fue una selección de urgencia para el club “ché”. Tardaría un tiempo en debutar, otra vez con las mismas dudas, y la desconfianza general de un público que no le veía como una pieza clave de la zaga valencianista. 

Pero Mauricio se adaptó a la perfección al equipo, y en poco tiempo se convirtió en una de las prolongaciones del técnico en el campo. Pellegrino se asentó en el equipo, pero un suceso marcaría para siempre su carrera deportiva. Final de la Liga de Campeones del año 2001; el Bayern de Munich como poderoso último escollo para levantar el ansiado trofeo de la Liga de Campeones. Partido dramático, polémico, angustioso...tanda larga, no apta para cardíacos, y error en el lanzamiento de Mauricio. La Copa voló a Baviera, Pellegrino pasó a la historia negativa del club por un desgraciado acontecimiento...pero tendría oportunidad de tomarse venganza.

Mauricio Pellegrino, jugador del Valencia

Meses más tarde de la final de Milán, el Valencia Club de Fútbol, ya con Rafa Benítez en el banquillo, visitó el estadio de Celtic Park para enfrentarse al conjunto católico de Glasgow, el Celtic. El duelo, correspondiente a la UEFA Cup terminó decidiéndose en la tanda de penaltis, y Mauricio Pellegrino, con confianza, personalidad y decisión, se acercó al punto de penalti para lanzar el suyo, si fallaba...el Valencia volvería a ser eliminado merced a un fallo del “flaco”. El balón entró por la escuadra y el Valencia se clasificó; la leyenda negra de Mauricio con los penaltis europeos quedaba ligeramente saldada.

Mauricio fue pieza clave en la defensa valencianista de la época dorada del club. Un pilar inexpugnable, que se convirtió junto a los Ayala o Marchena, en la mejor del continente. Pellegrino ayudó en la unión del vestuario, e incluso marcó algún gol decisivo en la segunda de las ligas 2003-04; un cabezazo frente al Murcia que acercaba el segundo de los títulos ligueros para las arcas “ché”.

Pellegrino, un profesional modélico, que llevó con orgullo la transición del Valencia tras la marcha de Rafael Benítez, e incluso le acompañó en su aventura británica en el Liverpool. El “Flaco” fue el primer argentino que defendió la camiseta de los “reds”. 

Ahora vuelve como entrenador “ché”, con muchas deudas que saldar. La primera será este próximo domingo, en un estadio en el que no pudo triunfar en su etapa como jugador. Un buen resultado en Can Barça ayudaría a afrontar con garantías la gran reválida del comienzo de temporada para Mauricio Pellegrino...la gran oportunidad de comenzar a tomarse la mayor venganza de su vida. El Bayern de Munich ya espera en el Allianz Arena, la cabeza de Pellegrino ya piensa en ese duelo, como otra oportunidad de demostrar que el “flaco” siempre llegó donde nadie apostó, desde que comenzara en Vélez, su camino terminó dándole la razón...

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