Los campos del Espanyol, talismanes para el Valencia

El Valencia ganó la liga 1970-71 en Sarriá

Valencia 1971

El estadio del Espanyol de Barcelona ha sido en varias ocasiones campo talismán para el Valencia Club de fútbol. Será la tercera visita que los “ché” realicen al nuevo Cornellá-El Prat, donde hasta el momento no han perdido ningún encuentro.

El desaparecido recinto de Sarriá tuvo siempre un componente histórico-sentimental importante para el valencianismo. En Abril de 1971, el equipo entrenado por Alfredo Di Stefano se proclamaba campeón de liga en una tarde cardíaca de transistores.

Los valencianos perdieron su partido, por lo que dependían del resultado del encuentro entre los otros dos implicados en la lucha por el título; el Atlético de Madrid y el Barcelona. Si los hombres de Di Stefano perdían, tan solo un empate en el Vicente Calderón les daría el título de liga. Fue exactamente lo que ocurrió, ya que la estrella rojiblanca Luís Aragonés era capaz de neutralizar la ventaja conseguida minutos antes por el Barcelona. Aquella fue la liga de Sarriá.

Cuatro años antes, en una visita sin título en juego, el Valencia firmaba en la carretera de Sarriá una de las mayores remontadas de su historia, en un partido que perdía 4-1 al descanso y que terminaría venciendo por 4-5. El acierto de Ansola, Paquito y Waldo, llevó la incredulidad a la grada del recinto barcelonés, siendo el quinto gol anotado de nuevo por el delantero brasileño, que sorteó a una desordenada barrera españolista en el lanzamiento de una falta. El 4-5 quedaría en la historia como otro capítulo de la suerte vivida por el valencianismo en el campo del Espanyol.

Espanyol 4 Valencia 5 1977

En 1997, precisamente el Valencia sería el equipo que tendría el honor de disputar el último encuentro del estadio antes de ser derruido. Fue en la última jornada de aquella temporada, cuando los dos equipos jugaron un intrascendente encuentro de cara a la clasificación liguera, pero que se convirtió en toda una fiesta de despedida para los seguidores “periquitos”. 

Los valencianos salieron derrotados 3-2, aunque cabe señalar la belleza plástica del segundo tanto del Valencia, obra de Iván Campo a trece minutos del final y que significaba el último del campo de Sarriá. Montjuit esperaba para ser clave en la historia del club “ché“.

En la temporada 2001-02, el estadio Lluís Companys se convertiría en el punto de inflexión de la trayectoria del Valencia de Benítez. Un equipo que había tenido un arranque irregular fuera de casa en la primera mitad de la temporada y que llegaba octavo en la clasificación, tras una penosa racha de tres puntos sobre 15 posibles.

El Valencia se fue al descanso con un marcador de 2-0. Eran muchos los que aventuraban una resolución rápida sobre el futuro de Rafael Benítez en el banquillo, pero el equipo no dejó espacio a la duda y terminó ganando el encuentro tras una gran reacción en el segundo tiempo. Dos goles de Rufete y uno de Adrian Ilie certificaron el triunfo, que significó el comienzo de una gran escalada que terminaría con el primer título de liga en 31 años.

Dos años después, el duelo frente al Espanyol volvió a ser decisivo en la temporada valencianista. El 29 de Febrero de 2004 y en medio de una gran nevada, el Valencia recibió una dura derrota que le alejaba del Real Madrid a una distancia de 8 puntos. A partir de ese momento, el Valencia ofreció otra cara en el campeonato, y encadenó una espectacular racha de cinco victorias consecutivas. 

Fue el punto de inflexión de un doblete con tintes heroicos que germinó, al igual que dos años antes, en la montaña olímpica barcelonesa.

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